Los plásticos nuevamente en la encrucijada: elementos para aportar a la discusión

Jaime Espinoza Oyarzún (jaime.espinoza@usach.cl)
Registrador Curricular - Facultad Tecnológica
Departamento de Tecnologías Industriales

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Nuevamente, el Ministerio del Medio Ambiente propicia un proyecto de ley para eliminar los plásticos, esta vez de los servicios de alimentación, llámense delivery o en expendio de alimentos como restaurantes, cafeterías, fuentes de sodas, supermercados, etc. Lo anterior, luego que la Ley N° 21.100 prohibió otorgar bolsas plásticas en el comercio establecido, aduciendo la contaminación  en el medio ambiente. Hoy, con el mismo argumento,  se pretende prohibir más aún el uso de plásticos, desconociendo profundamente las características, las propiedades, el potencial y la gran importancia de los mismos en la vida de las personas.  

Los plásticos genéricamente son polímeros que forman parte importante de la naturaleza,   esenciales para la vida como aminoácidos, quitina, proteínas, polipéptidos,  queratina, enzimas, caseína, el ADN, caucho, celulosa, almidón, lignina, almidón, colágeno, etc., muchos forman parte de los alimentos. También existen los plásticos sintéticos que pueden reproducir y mejorar las características de los polímeros naturales, obteniendo productos con requerimientos específicos a un menor costo.

El proyecto de ley señala, como argumento, la contaminación que los envases plásticos  producirían en ríos, lagos y mares y cómo afectan a la fauna marina. A tales argumentos, hay que decir que ningún material, menos el plástico, es responsable de la contaminación, sino es un fenómeno provocado por la actividad humana; aunque hay que aclarar que existe contaminación natural como una erupción volcánica o la contaminación por Radón, pero la mayor contaminación que sufre el mundo es por la acción humana.

Los materiales no son contaminantes per se; no contaminan el hierro, el cobre, el aluminio, los plásticos, el caucho, el vidrio, el papel, el cartón, la madera, etc. la contaminación se produce cuando el hombre explota un yacimiento, cuando extrae un material desde la naturaleza o desde una mina, cuando lo procesa y lo transforma en un producto nuevo, lo usa o mal usa y, finalmente lo elimina. Un factor incidente en la contaminación es el mal uso, la mala manipulación y el desconocimiento de cómo eliminarlos. Es la acción humana la causa que los desechos plásticos y de otros materiales lleguen al mar, pero la contaminación no es provocada por los plásticos. También hay que reconocer que los plásticos se degradan lentamente, pero ella depende de la masa y de las condiciones ambientales en que se encuentra el producto plástico.

En los alimentos, el uso de los plásticos como contenedores y envases es amplio, se pueden encontrar variados alimentos, tanto sólidos como líquidos, alimentos de la más variada composición en recipientes plásticos. Si se ingresa a un supermercado, es posible apreciar, sin mayor esfuerzo,  aceites comestibles y grasas; carnes blancas y rojas; azúcares y productos azucarados como las mermeladas; productos lácteos desde la leche pasando por mantequilla, quesos, quesillos, etc.; harinas y productos farináceos; todo tipo de panes, queques, tortas, pasteles; cecinas y encurtidos, comidas y platos preparados; alimentos congelados como mariscos y pescados; aderezos y salsas; cereales y tubérculos; verduras frescas; jugos naturales y no naturales; bebidas de fantasía; agua mineral, etc.  y una infinidad de alimentos que sería muy largo enumerar, todos ellos envasados en un contenedor plástico.

Generalmente, los plásticos de mayor uso en la fabricación de envase para alimentos son el Polietileno (PE) en todas sus variedades, el Polipropileno (PP), el Poliestireno (PS), el Policloruro de Vinilo (PVC) y el Polietilén Tereftalato (PET). Estos materiales nombrados también son de uso frecuente en aplicaciones tan importantes como insumos que se usan en medicina tales como los envases para diversos fármacos o como aparatos o partes de aparatos o insumos usados en diversos tipos de exámenes y procedimientos terapéuticos. Llama la atención que en este último aspecto no ha habido un cuestionamiento a estos materiales, lo cual aparece como un contrasentido.

Para usar un material, plástico o no plástico, como envase de alimentos lo primero a tener en cuenta es la funcionabilidad que el material debe cumplir, esto es, cumplir con las exigencias del alimento a envasar. Por ejemplo, considerar la resistencia mecánica; la resistencia al impacto por caída; rígido, semi rígido o flexible; si debe ser coloreado o sin color; transparente, semi transparente u opaco; con tapa o sin tapa; tapa roscada o a presión; tapa de seguridad o tapa corriente; interacción alimento/envase; la permeabilidad, etc. Los plásticos tienen la funcionabilidad requerida para servir como envase. Además, el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) no hace distinción entre materiales para envases, sólo que deben cumplir con las exigencias del mismo. El Artículo 126 del RSA menciona exigencias específicas para algunos plásticos. Hay que aclarar que el RSA legalmente “establece las condiciones sanitarias a que deberá ceñirse la producción, importación, elaboración, envase, almacenamiento, distribución y venta de alimentos para uso humano”.

Entonces, antes de legislar en forma errónea, se debe tener una  educación que permita a las nuevas generaciones adquirir conciencia y participar en cuidar la naturaleza,  una legislación potente, no discriminatoria con ningún material que fomente el reciclaje de todo tipo de productos, no solamente los plásticos, fomentando el uso de materiales biodegradables y  tecnologías modernas como los plásticos solubles o los plásticos obtenidos de materias primas vegetales y considerar la valoración energética para obtener combustible barato para aplicaciones industriales.

Se hace imperativo que los parlamentarios se asesoren para la discusión del proyecto con profesionales expertos en la materia, provenientes del INTA de la Universidad de Chile o del LABEN de la Universidad de Santiago de Chile, ambas instituciones de prestigio certificadas y validadas por la comunidad científica nacional e internacional.